Como acá no pasa nada quería mostrar que es porque me conseguí un poquito de vida. Soy una de las "cantantes" de Poku, que es una banda divertida que armamos hace muy poquito.
Este es el primer demo y se llama Muzik. Yo soy la que chilla agudito.
viernes 20 de noviembre de 2009
jueves 17 de septiembre de 2009
Ahora ya sabés
Para empezar tengo que atajarme ante la posibilidad de que una persona involucrada en esta historia conozca y lea este blog. Si es así, no se, al menos sabrá lo boluda que me sentí, y si tengo suerte, no se acuerda.
Esta anécdota también sirve como claro ejemplo de por qué ODIO hablar por teléfono. Me pongo tan nerviosa que digo pelotudeses.
Era el día de mi cumpleaños número 16 o 17. Estaba en mi casa esperando visitas, cuando suena el teléfono. Amiga1, a la que no veía hacía tiempo, me felicita el cumpleaños y no se por qué, me cuenta que amiga-en-común tenía reuma. Hablamos algunas trivialidades más y cortamos.
Un rato después me llama amiga-en-común y después del protocolo general del llamado de cumpleaños, la conversación se estanca. El siguiente diálogo demuestra claramente que no respondo óptimamente a las situaciones incómodas.
-...
-...
-Ah, me llamó Amiga1 hace un rato. Me contó que tenés reuma.
-Ah... sí.
-¡Pero todo bien! ¡Porque ahora ya sabés!
No me acuerdo cómo siguió la conversación, porque después no pude parar de pensar en lo que había dicho. Todavía no se qué quise decir con que estaba todo bien "porque ahora ya sabés" ni por qué saqué el tema.
Perdoname amiga-en-común, cuando me ataca la incomodidad telefónica no pienso, te juro que no pienso.
Esta anécdota también sirve como claro ejemplo de por qué ODIO hablar por teléfono. Me pongo tan nerviosa que digo pelotudeses.
Era el día de mi cumpleaños número 16 o 17. Estaba en mi casa esperando visitas, cuando suena el teléfono. Amiga1, a la que no veía hacía tiempo, me felicita el cumpleaños y no se por qué, me cuenta que amiga-en-común tenía reuma. Hablamos algunas trivialidades más y cortamos.
Un rato después me llama amiga-en-común y después del protocolo general del llamado de cumpleaños, la conversación se estanca. El siguiente diálogo demuestra claramente que no respondo óptimamente a las situaciones incómodas.
-...
-...
-Ah, me llamó Amiga1 hace un rato. Me contó que tenés reuma.
-Ah... sí.
-¡Pero todo bien! ¡Porque ahora ya sabés!
No me acuerdo cómo siguió la conversación, porque después no pude parar de pensar en lo que había dicho. Todavía no se qué quise decir con que estaba todo bien "porque ahora ya sabés" ni por qué saqué el tema.
Perdoname amiga-en-común, cuando me ataca la incomodidad telefónica no pienso, te juro que no pienso.
martes 15 de septiembre de 2009
Extraños
Lo que quiero contar es complicado. Aunque no parezca, me tortura desde la infancia llenándome de vergüenza. Es de esos recuerdos que se le aparecen a uno acompañados de rechazo y angustia.
Pero como este blog me ha ayudado mucho a convertir situaciones vergonzosas en simples anécdotas patéticas y un poco graciosas, lo cuento. Ya está.
Cuando era chica, MUCHAS veces confundí gente en la calle con los adultos que me acompañaban en ese momento, y llegué a conversarles o intentar darles la mano. Nunca trascendió demasiado el error. Los extraños se limitaban a reírse o señalarme a mi verdadero adulto.
Pero hubo una vez que no me olvido más. Mis padres estuvieron mirando una vidriera durante horas (en tiempo de niño). Se ve que mis ganas me hicieron ver cualquier cosa, porque de repente pasaron unas piernas adelante mío y yo me trepé a un bolsillo, como hacía con mi papá.
Caminé kilómetros (en distancia de niño) agarrada al bolsillo de un extraño, hasta que una mano me tocó la cabeza, miré para arriba y un viejo me devolvió la mirada riéndose como loco.
Me solté y volví sobre mis pasos. Mis viejos me miraban desde la misma vidriera riéndose también.
Y a mi me re molestaba que se rieran de mí.
Ah, y ahora miren mis pipunis:
Catálogo
Blog
y Fotolog
Pero como este blog me ha ayudado mucho a convertir situaciones vergonzosas en simples anécdotas patéticas y un poco graciosas, lo cuento. Ya está.
Cuando era chica, MUCHAS veces confundí gente en la calle con los adultos que me acompañaban en ese momento, y llegué a conversarles o intentar darles la mano. Nunca trascendió demasiado el error. Los extraños se limitaban a reírse o señalarme a mi verdadero adulto.
Pero hubo una vez que no me olvido más. Mis padres estuvieron mirando una vidriera durante horas (en tiempo de niño). Se ve que mis ganas me hicieron ver cualquier cosa, porque de repente pasaron unas piernas adelante mío y yo me trepé a un bolsillo, como hacía con mi papá.
Caminé kilómetros (en distancia de niño) agarrada al bolsillo de un extraño, hasta que una mano me tocó la cabeza, miré para arriba y un viejo me devolvió la mirada riéndose como loco.
Me solté y volví sobre mis pasos. Mis viejos me miraban desde la misma vidriera riéndose también.
Y a mi me re molestaba que se rieran de mí.
Ah, y ahora miren mis pipunis:
Catálogo
Blog
y Fotolog
viernes 11 de septiembre de 2009
viernes 28 de agosto de 2009
Taxi II
Una vez me tomé un taxi y el señor tachero se puso a hablar de sus experiencias y estudios como cantante lírico. Después de explicar las enseñanzas y técnicas de su profesor, "un tano buenísimo", sin aviso previo tiró una nota fuerte y altísima que me descolocó el cerebro.
Hace un rato me tomé otro taxi y estaba el mismo muchacho. Hizo exactamente lo mismo. Me habló de su técnica, sus estudios con el tano y en determinado momento tiró una nota enloquecida.
¿Se lo hará a todos sus pasajeros o me pasa sólo a mi?
Hace un rato me tomé otro taxi y estaba el mismo muchacho. Hizo exactamente lo mismo. Me habló de su técnica, sus estudios con el tano y en determinado momento tiró una nota enloquecida.
¿Se lo hará a todos sus pasajeros o me pasa sólo a mi?
lunes 24 de agosto de 2009
miércoles 22 de julio de 2009
Mentirosa
Me encanta mentir. No con maldad o cobardía. En realidad, sería más apropiado decir que me encanta inventar, que no es lo mismo.
No es que digo alguna mentira horrible y la sostengo por el resto de la eternidad. No puedo, porque generalmente invento cosas ridículas y siempre algún salame me dice "¡¿POSTA?!" y yo me río, mal, como una loca. Me da más risa que la escena de la bañadera de Pánico y Locura en Las Vegas, pero menos que las cosquillas.
Es una pena que ahora tenga un poco abandonada la costumbre, porque lo hacía muy bien. Inventaba cosas absurdas con la mejor cara de póker, todos me creían y se sentían muy boludos cuando largaba la carcajada.
Hace unos años, a un compañero de colegio le dije que en un viaje en colectivo una señora me vomitó. Me lo re creyó y lo pude sostener hasta el día siguiente, cuando me sacó el tema, incrédulo, para que le cuente bien. Fue muy gracioso, en serio.
No es que digo alguna mentira horrible y la sostengo por el resto de la eternidad. No puedo, porque generalmente invento cosas ridículas y siempre algún salame me dice "¡¿POSTA?!" y yo me río, mal, como una loca. Me da más risa que la escena de la bañadera de Pánico y Locura en Las Vegas, pero menos que las cosquillas.
Es una pena que ahora tenga un poco abandonada la costumbre, porque lo hacía muy bien. Inventaba cosas absurdas con la mejor cara de póker, todos me creían y se sentían muy boludos cuando largaba la carcajada.
Hace unos años, a un compañero de colegio le dije que en un viaje en colectivo una señora me vomitó. Me lo re creyó y lo pude sostener hasta el día siguiente, cuando me sacó el tema, incrédulo, para que le cuente bien. Fue muy gracioso, en serio.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


