Para empezar tengo que atajarme ante la posibilidad de que una persona involucrada en esta historia conozca y lea este blog. Si es así, no se, al menos sabrá lo boluda que me sentí, y si tengo suerte, no se acuerda.
Esta anécdota también sirve como claro ejemplo de por qué ODIO hablar por teléfono. Me pongo tan nerviosa que digo pelotudeses.
Era el día de mi cumpleaños número 16 o 17. Estaba en mi casa esperando visitas, cuando suena el teléfono. Amiga1, a la que no veía hacía tiempo, me felicita el cumpleaños y no se por qué, me cuenta que amiga-en-común tenía reuma. Hablamos algunas trivialidades más y cortamos.
Un rato después me llama amiga-en-común y después del protocolo general del llamado de cumpleaños, la conversación se estanca. El siguiente diálogo demuestra claramente que no respondo óptimamente a las situaciones incómodas.
-...
-...
-Ah, me llamó Amiga1 hace un rato. Me contó que tenés reuma.
-Ah... sí.
-¡Pero todo bien! ¡Porque ahora ya sabés!
No me acuerdo cómo siguió la conversación, porque después no pude parar de pensar en lo que había dicho. Todavía no se qué quise decir con que estaba todo bien "porque ahora ya sabés" ni por qué saqué el tema.
Perdoname amiga-en-común, cuando me ataca la incomodidad telefónica no pienso, te juro que no pienso.
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jueves, 17 de septiembre de 2009
lunes, 24 de agosto de 2009
miércoles, 3 de junio de 2009
Actriz
Últimamente varias personas me insiten con que tome clases de teatro, que podría ser buena actriz, que me serviría para deshinibirme, y blablabla.
A todos ellos, tengo dos cositas para decirles:
1- TODOS actuamos bien cuando se trata de jodas telefónicas o de cualquier tipo, no exageremos.
2- Mi mamá tuvo la brillante idea antes que ustedes y me mandó a teatro a los 8 años. Fui a una sola clase y las cosas horribles y ridículas que me pasaron se sucedieron masomenos en este orden:
-Ni bien empezó la clase, nos sentamos en ronda y teníamos que presentarnos. Cuando dije mi nombre, mis compañeros (que ya se conocían) dijeron "¡Uy! ¡Otra Guadalupe! Pero esta es trucha. Están la Guadalupe de verdad y la Guadalupe trucha". Buenísima onda.
-Por X motivo, todos empezaron a contar anécdotas de sus vacaciones. Cuando me animé a hablar y quise contar que ese verano yo había visto muchos pescados muertos en las playas de San Clamente, el profesor me dijo "¡SHHHHH!".
-Tuve el siguiente diálogo con una nena:
Yo: ¿Querés ser mi amiga?
Nena: No.
-El ejercicio de la clase era formar grupos, cada uno le asignaban una canción y había que representarla de alguna manera. A mi grupo le tocó una romántica de Chiquititas.
La representación se trató de que una nena con peluca multicolor, ubicada en un extremo del salón, estiraba las manos como desesperada por alcanzar a un nene con sombrero en el otro extremo, que hacía la misma mímica con las manos.
Mi función era hacer de bailarina deprimente en el fondo, y no se me daba tan mal, hasta que alguna turra me empujó al frente y seguí bailando adelante y de espaldas al público.
Al final, el profesor hacía una corrección de la actividad. Le preguntó a todos los chicos: "¿Cuál fue el error fundamental de este grupo?". Todos respondieron a los gritos y señalándome: "¡LE DIO LA ESPALDA AL PÚBLICO! ¡JUAJUAJUAJIJIAJJOAJOAJOAJJJEJEJEJ!"
Los que me conocen, cuando me vean pídanme que baile como en esa clase y van a entender lo de "bailarina deprimente".
A todos ellos, tengo dos cositas para decirles:
1- TODOS actuamos bien cuando se trata de jodas telefónicas o de cualquier tipo, no exageremos.
2- Mi mamá tuvo la brillante idea antes que ustedes y me mandó a teatro a los 8 años. Fui a una sola clase y las cosas horribles y ridículas que me pasaron se sucedieron masomenos en este orden:
-Ni bien empezó la clase, nos sentamos en ronda y teníamos que presentarnos. Cuando dije mi nombre, mis compañeros (que ya se conocían) dijeron "¡Uy! ¡Otra Guadalupe! Pero esta es trucha. Están la Guadalupe de verdad y la Guadalupe trucha". Buenísima onda.
-Por X motivo, todos empezaron a contar anécdotas de sus vacaciones. Cuando me animé a hablar y quise contar que ese verano yo había visto muchos pescados muertos en las playas de San Clamente, el profesor me dijo "¡SHHHHH!".
-Tuve el siguiente diálogo con una nena:
Yo: ¿Querés ser mi amiga?
Nena: No.
-El ejercicio de la clase era formar grupos, cada uno le asignaban una canción y había que representarla de alguna manera. A mi grupo le tocó una romántica de Chiquititas.
La representación se trató de que una nena con peluca multicolor, ubicada en un extremo del salón, estiraba las manos como desesperada por alcanzar a un nene con sombrero en el otro extremo, que hacía la misma mímica con las manos.
Mi función era hacer de bailarina deprimente en el fondo, y no se me daba tan mal, hasta que alguna turra me empujó al frente y seguí bailando adelante y de espaldas al público.
Al final, el profesor hacía una corrección de la actividad. Le preguntó a todos los chicos: "¿Cuál fue el error fundamental de este grupo?". Todos respondieron a los gritos y señalándome: "¡LE DIO LA ESPALDA AL PÚBLICO! ¡JUAJUAJUAJIJIAJJOAJOAJOAJJJEJEJEJ!"
Los que me conocen, cuando me vean pídanme que baile como en esa clase y van a entender lo de "bailarina deprimente".
martes, 10 de marzo de 2009
¿Papelonera, yo?
Me fui a dar la vacuna contra la Hepatitis B a una farmacia. Mientras estaba sentada en la camilla esperando:
Sujeto de la inyección: No te dará miedo, ¿no? es un pinchacito nomás...
(Yo: cara de terror)
-¡No me digas que te da miedo! ¡Con todo eso que te hiciste! (señalándome los piercings y el tatuaje)
(Yo: cara de culo)
-Ese que tenés en la nariz seguro que te dolió mucho, porque ahí no tenés carne, es como re duro, es esa cosa...
-Cartílago (le digo, poniéndome pálida)
-¡Claro! ¡Eso, cartílago! Je je je.
(En ese momento no pude evitar recordar cómo me dolió, y como casi me desmayo cuando me lo hice)
-Bueno, relajate, es un segundito.
Y ahí nomás, el salvaje me pellizca el brazo y me clava la aguja. Entonces empecé a enloquecer. Por mi cabeza empezaron a pasar ideas como:
"¿Este tipo sabrá dar inyecciones o será un loquito?"
"¿Es normal que me duela tanto?"
"¿Y si me está inyectando aire?"
"Darse vacunas no es algo normal. No entra más nada en mi brazo, ¿cómo lo va a obligar a tragarse líquido? ¡NO ENTRA!"
"Que no me baje la presión, que no me baje la presión, que no me baje la presión"
Sujeto de la inyeccion: Bueno, listo. ¿Y? ¿Te dolió mucho?
-Creo que me bajó la presión... (pálida como la pared)
-Bueno, bueno, tranquila, quedate sentada. No hay apuro.
Yo, que me quería ir corriendo lo antes posible, me levanté y fui a buscar a mi madre que me estaba esperando afuera. Pero antes de llegar se me aflojaron las piernas y me tuve que agarrar de un mostrador.
-Uuuh, sentate, sentate (acercando una silla)
Me senté dos segundos y otra vez me quise ir corriendo. Si no hubiese estado tan pálida por la baja presión, hubiese estado roja de vergüenza.
Estaba llegando a mi mamá cuando otra vez se me aflojaron las piernas, pero también se me durmieron las manos y me quedé casi ciega.
Mamá me agarró del brazo y una mujer gritaba "¡señora, siéntela en el piso! ¡señora!"
Prácticamente me tiré al piso, y al instante había como cinco clientes chusmas en ronda mirándome, un farmacéutico tomándome la presión, una empleada acercándome una cucharita con azucar a la cara, un tipo ofreciéndome chicles y mi mamá, que no sabía qué hacer, gritándome "¡dame la cartera Guadalupe, yo te la tengo! ¡dámela, dale!".
Y yo que pensaba:
"Me quiero ir, me quiero ir, me quiero ir"
"Que se vaya esta gente, por favor, que se vaya, que no me toquen"
"Tengo miedo de pararme, desmayarme y romperme un diente o la nariz"
Sujeto de la inyección: No te dará miedo, ¿no? es un pinchacito nomás...
(Yo: cara de terror)
-¡No me digas que te da miedo! ¡Con todo eso que te hiciste! (señalándome los piercings y el tatuaje)
(Yo: cara de culo)
-Ese que tenés en la nariz seguro que te dolió mucho, porque ahí no tenés carne, es como re duro, es esa cosa...
-Cartílago (le digo, poniéndome pálida)
-¡Claro! ¡Eso, cartílago! Je je je.
(En ese momento no pude evitar recordar cómo me dolió, y como casi me desmayo cuando me lo hice)
-Bueno, relajate, es un segundito.
Y ahí nomás, el salvaje me pellizca el brazo y me clava la aguja. Entonces empecé a enloquecer. Por mi cabeza empezaron a pasar ideas como:
"¿Este tipo sabrá dar inyecciones o será un loquito?"
"¿Es normal que me duela tanto?"
"¿Y si me está inyectando aire?"
"Darse vacunas no es algo normal. No entra más nada en mi brazo, ¿cómo lo va a obligar a tragarse líquido? ¡NO ENTRA!"
"Que no me baje la presión, que no me baje la presión, que no me baje la presión"
Sujeto de la inyeccion: Bueno, listo. ¿Y? ¿Te dolió mucho?
-Creo que me bajó la presión... (pálida como la pared)
-Bueno, bueno, tranquila, quedate sentada. No hay apuro.
Yo, que me quería ir corriendo lo antes posible, me levanté y fui a buscar a mi madre que me estaba esperando afuera. Pero antes de llegar se me aflojaron las piernas y me tuve que agarrar de un mostrador.
-Uuuh, sentate, sentate (acercando una silla)
Me senté dos segundos y otra vez me quise ir corriendo. Si no hubiese estado tan pálida por la baja presión, hubiese estado roja de vergüenza.
Estaba llegando a mi mamá cuando otra vez se me aflojaron las piernas, pero también se me durmieron las manos y me quedé casi ciega.
Mamá me agarró del brazo y una mujer gritaba "¡señora, siéntela en el piso! ¡señora!"
Prácticamente me tiré al piso, y al instante había como cinco clientes chusmas en ronda mirándome, un farmacéutico tomándome la presión, una empleada acercándome una cucharita con azucar a la cara, un tipo ofreciéndome chicles y mi mamá, que no sabía qué hacer, gritándome "¡dame la cartera Guadalupe, yo te la tengo! ¡dámela, dale!".
Y yo que pensaba:
"Me quiero ir, me quiero ir, me quiero ir"
"Que se vaya esta gente, por favor, que se vaya, que no me toquen"
"Tengo miedo de pararme, desmayarme y romperme un diente o la nariz"
martes, 24 de febrero de 2009
C.V.
Hace un par de años, cuando se me ocurrió buscar trabajo, no tuve mejor idea que pedirle a Miconejo consejos para hacer un currículum.
(Aclaro que Miconejo es músico y no hizo un currículum nunca en su vida, pero yo en ese momento no lo tuve en cuenta)
Ninguno de los dos estaba seguro de si mentir estaba bien, y de todas formas no sabíamos que inventar. Yo tenía 17 años y mis únicos datos relevantes eran el secundario completo y que sabía usar una computadora. Así que Miconejo me sugirió que haga hincapié en otras cualidades. Y tal cual el me dijo, yo lo hice y lo repartí por todos lados.
Los datos más interesantes:
-Modelo de catálogo de Freak Models.
-Buen sentido del humor.
-Inteligente.
Y el mejor:
La foto era una de las del catálogo de Freak Models. POSANDO.
Por supuesto que no conseguí trabajo.
Igual Miconejo lindo, te amo.
(Aclaro que Miconejo es músico y no hizo un currículum nunca en su vida, pero yo en ese momento no lo tuve en cuenta)
Ninguno de los dos estaba seguro de si mentir estaba bien, y de todas formas no sabíamos que inventar. Yo tenía 17 años y mis únicos datos relevantes eran el secundario completo y que sabía usar una computadora. Así que Miconejo me sugirió que haga hincapié en otras cualidades. Y tal cual el me dijo, yo lo hice y lo repartí por todos lados.
Los datos más interesantes:
-Modelo de catálogo de Freak Models.
-Buen sentido del humor.
-Inteligente.
Y el mejor:
La foto era una de las del catálogo de Freak Models. POSANDO.
Por supuesto que no conseguí trabajo.
Igual Miconejo lindo, te amo.
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